Desde las Yungas verdes hasta montañas que parecen pintadas a mano, un mar de nubes al amanecer y una huella de ripio que nos hizo pasar miedo de verdad. Recorrimos gran parte de Jujuy en motorhome y acá te contamos, paso a paso, todo lo que vivimos.

Jujuy es una provincia que sorprende por su diversidad: desde las Yungas verdes hasta montañas rojizas que parecen pintadas a mano. Nosotros recorrimos gran parte de la provincia, y aquí te contamos, paso a paso, todos los lugares que visitamos y cómo fue nuestra experiencia viajando en motorhome.
San Salvador de Jujuy
Llegamos primero a San Salvador de Jujuy, la capital de la provincia. Pasamos algunos días recorriendo su plaza central, el cabildo, la iglesia y las calles céntricas.
Como viajamos en motorhome, elegimos estacionar y dormir en el barrio Ciudad de Nieva, puntualmente en la Plaza Hipólito Yrigoyen. Es un barrio tranquilo, con muchos comercios y vida, y relativamente cerca del centro. ¡Nos gustó mucho este lugar!
De San Salvador a la Quebrada de Humahuaca (Ruta 9)
Comenzamos a subir por la Ruta 9 hacia la Quebrada de Humahuaca, un corredor lleno de pueblos históricos, colores intensos y cultura viva.
Volcán
Nuestra primera parada para hacer noche fue en Volcán, un pueblo pequeño por donde pasa el tren solar de la Quebrada, que conecta Volcán con Tilcara visitando los pueblos intermedios. Para más info sobre este tren podés ingresar haciendo clic acá: Tren solar de la Quebrada.
Tilcara
Antes de llegar a Tilcara se pasa por Maimará, elegido en 2025 como uno de los pueblos más lindos del mundo.
Tilcara es, además, uno de los pueblos más encantadores de la Quebrada: calles angostas, comercios coloridos, artesanos en la plaza y los tradicionales puestos de tortillas que vas a encontrar por toda la región.
A solo 1 km se encuentra el Pucará de Tilcara, ideal si te interesa la historia. Podés ver más información acá.
En Tilcara también visitamos el museo arqueológico; nuestra parte favorita fue la sala con la colección de máscaras. En el camino hacia Humahuaca, por su parte, hicimos dos paradas:
📌 Huacalera: allí se encuentra el monolito del Trópico de Capricornio. Además, a los costados de la ruta se instalan artesanos locales.

📌 Uquía: en este pueblo se puede visitar la iglesia y hacer el famoso circuito de la Quebrada de las Señoritas, un lugar espectacular al que solo se accede con guías locales. Nosotros no lo hicimos, pero es un lugar que recomiendan mucho quienes van.
Vivimos viajando. Constantemente vemos lugares increíbles y no siempre podemos hacerlo todo. Cada excursión implica dinero, tiempo y decisiones. A veces elegimos no hacer algo porque ya vimos algo similar, porque no entraba en nuestras prioridades o porque no era parte de nuestro plan. Aun así, siempre recomendamos lo que cada viajero puede llegar a disfrutar, para que, aunque nosotros no lo hagamos, vos puedas investigar y elegir lo mejor para tu viaje.

Humahuaca
Llegamos luego a Humahuaca, otro de los grandes pueblos de la Quebrada. Calles empedradas, locales, artesanos, colores intensos y mucha vida.
Los fines de semana se realizan ferias enormes, con puestos que también llegan desde Bolivia y se extienden por pasillos interminables. Allí vas a encontrar todo tipo de artículos y negocios.
📍 Dato: antes de llegar a Humahuaca, en la ruta se encuentra Arte Guanaco, un espacio que combina arte y degustación de productos locales. A nosotros la visita nos encantó: nos mostraron cómo hacen la cerámica del lugar, hay una exhibición de piezas únicas que se venden y, en el subsuelo, degustamos vinos, dulce de leche de cabra y quesos de cabra.
El Hornocal
Uno de los imperdibles del norte argentino. Para llegar se debe tomar la Ruta 73, que es de ripio, y se llega hasta los 4.300 m.s.n.m.
Se debe abonar para ingresar, ya que está administrado por la comunidad Hornocal. El valor de la entrada en ese momento era de $6.000 pesos argentinos por persona (Oliver, que tenía 10 años, también abonó el ingreso).
Allí cuentan con algunos servicios, como baños y puestos de tortillas, empanadas y sopas. Se puede observar desde el estacionamiento o bajando unos metros a lo largo de un sendero. La vista es impresionante y ninguna foto le hace justicia.
Luego, al volver, la subida es un poco empinada y la altura se siente. Recomendación: caminar despacio y llevar agua.

El desafío hacia Santa Ana
Desde El Hornocal continuamos hacia Santa Ana, uno de los desafíos más intensos de este viaje. La ruta es de ripio, en condiciones aceptables, pero con un punto máximo de 4.584 m.s.n.m. en el Abra de Zenta.
Santa Ana está a 3.400 m.s.n.m. y es un pueblo pequeño, sin infraestructura turística. Casi no hay mercados ni lugares para comer. Y aun así, cada kilómetro valió la pena.
¿Por qué ir hasta Santa Ana?
Para ver un espectáculo único: un mar de nubes al amanecer, tan bajo que parece que podés tocarlo.
Tenés dos opciones para verlo:
- Contratar guías locales que te llevan a un punto supuestamente estratégico.
- Verlo por tu cuenta, como hicimos nosotros, siguiendo una de las calles principales rumbo a San Francisco. Antes de que empiece la curva hay una cruz que puede no verse a simple vista: ahí está el punto perfecto. Te compartimos el punto exacto porque al buscarlo en el GPS te lleva a otro lugar. En nuestro episodio de YouTube te mostramos la experiencia completa. No dejes de verlo al final de este artículo.
⚠️ Si viajás en motorhome, incluso podés dormir ahí. El amanecer es simplemente épico.




El camino hacia Caspalá
Desde Santa Ana nos recomendaron visitar Caspalá, un pueblo muy pequeño escondido entre montañas. El camino es de ripio, con precipicios y muchísimas curvas, aunque las vistas son espectaculares.
❌ El Valle de Cianzo: precaución
Al regresar hacia Humahuaca, el GPS nos llevó por el Valle de Cianzo, una ruta bellísima pero muy difícil. No la recomendamos si no tenés un vehículo alto o una 4×4. (y así todo tampoco estamos seguros de recomendarla 🫣).
Nosotros la pasamos mal: huella angosta, precipicio constante y muchos pozos. La casita se iba balanceando constantemente y no había espacio para maniobrar, solo precipicio. Finalmente, llegamos sanos y salvos a Humahuaca.
La Quiaca
Desde Humahuaca seguimos hacia Abra Pampa, donde tan solo pasamos la noche, y luego hacia La Quiaca, nuestro segundo gran hito, ya que ahí conectamos Ushuaia con La Quiaca recorriendo gran parte de Argentina.
La Quiaca es una ciudad fronteriza sin grandes atractivos, pero es el final de la histórica Ruta 40 en Argentina.

Cruzar a Villazón, Bolivia
Cruzamos caminando a Bolivia para conocer los mercados de Villazón. El camión lo dejamos del lado argentino, frente a una estación de servicio cercana a la frontera, y caminamos hacia el cruce. Un poco más cerca de la frontera también hay un estacionamiento pago donde se puede dejar el auto.
Si solo te interesa cruzar para conocer Villazón, nuestra recomendación es que lo hagas caminando, ya que no vas a encontrar espacios cercanos para dejar el auto allí.
La frontera está unificada, es decir que simplemente presentás el DNI e ingresás al país. Es súper sencillo y rápido.
A veces recomiendan pasar ilegalmente por el río, pero no tiene sentido: el cruce oficial es rápido, sencillo y seguro. Muchas veces lo hacen para poder cruzar ciertos productos que de otra manera no podrían. Nosotros, en familia, siempre preferimos hacer las cosas correctamente para estar tranquilos dentro del país que visitamos.

Cusi Cusi & Iruya
Dos lugares para conocer son Cusi Cusi y su Valle de la Luna Jujeño, a 137 km de La Quiaca. Y el pueblo de Iruya. Siempre es preferible consultar el estado de la ruta antes de ir. Nosotros no hicimos ninguno de estos recorridos, pero igualmente siempre nos gusta compartir todos los lugares para que puedas investigar por tu cuenta. A Iruya decidimos no ir ya que habíamos elegido visitar Santa Ana y la ruta había sido suficientemente agotadora. Generalmente lo que más se recomienda para hacer esta visita es hacerlo en colectivo en el día. Pero dependerá del tipo de vehículo del que dispongas y tus ganas de conducir en ese tipo de ripio que suelen estar en mal estado y ser estrechos.
Purmamarca
Desde La Quiaca volvimos hacia Purmamarca, uno de nuestros pueblos favoritos del norte. Pequeño, colorido y con una plaza llena de artesanos, restaurantes y el Cerro de los 7 Colores de fondo. El pueblo es súper pequeño, por lo que los autos quedan estacionados alrededor de la zona céntrica.
Salinas Grandes
Desde Purmamarca atravesamos la Cuesta de Lipán para conocer las Salinas Grandes, uno de los paisajes más emblemáticos de Argentina.
Sobre este destino tenemos un artículo específico que te compartimos acá 👉 “Salinas Grandes, Jujuy: cómo llegar, qué ver y nuestra experiencia completa”. Y no dejes de ver el episodio de YouTube que te compartimos al final de este artículo.
Cruce a Chile: Paso de Jama
Desde allí cruzamos la frontera por el Paso de Jama para iniciar nuestro recorrido por el norte de Chile y el Desierto de Atacama.
👉 Ver todos los artículos sobre Chile
Mirá el recorrido completo en YouTube
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