“No sabíamos si estábamos tomando la mejor decisión de nuestras vidas o cometiendo una locura total. Solo sabíamos una cosa: no queríamos seguir esperando una vida que no se sentía nuestra”

El inicio de Espíritu Indomable
El inicio de una experiencia transformadora: de Ushuaia a Alaska.
Somos Mica, Martin, Oliver, África y Paris (nuestra viejita perruna 🐶) y juntos co-creamos Espíritu Indomable, para vivir viajando en familia.
En este blog vamos a contarte todo sobre cada destino que visitamos y cada cultura que exploramos.
¡Gracias por acompañarnos!
El momento de mayor sinceridad
No recuerdo con exactitud qué día fue, pero aproximadamente el 15 de enero de 2023 vivimos el momento de mayor sinceridad que tuvimos como pareja. Nos sentamos a charlar y ambos coincidimos en algo muy claro: alinear nuestra energía y nuestras acciones para ir por eso que hacía tanto tiempo soñábamos.
Desde hacía 12 años compartíamos este sueño de viajar. Desde muy pequeña, Mica soñaba con recorrer el mundo. Y Martín también, desde hacía muchos años, sentía ese mismo llamado.
El plan original y la espera
Nuestro objetivo principal era irnos a vivir a España. En 2023 tuvimos la posibilidad de iniciar el trámite de la ciudadanía, que siempre había sido eso que nos “detenía”: no tener papeles.
Pero los trámites burocráticos no entienden de sueños ni de impulsos del corazón. Ese proceso podía tardar entre 9 y 24 meses.
Mientras tanto, ya habíamos tomado otra decisión importante: cerrar el negocio que teníamos en Argentina, porque ya no estaba alineado con la vida que queríamos vivir. Y entonces apareció la gran pregunta: ¿qué hacíamos ahora?
Esperar tanto tiempo en un lugar donde ya no queríamos estar se iba a volver agonizante.
La pregunta que lo cambió todo
Ese 15 de enero, nuestros corazones volvieron a coincidir. Y casi en tono de chiste, dijimos: ¿Y si nos vamos a viajar en un motorhome?
Eso fue todo lo que necesitamos para que este proyecto empezara a echar raíces y ya no podamos parar. A los pocos días nos fuimos solos a un glamping, a unos 130 km de donde vivíamos. Era el regalo de cumpleaños de Martín. Ese fue el momento que necesitábamos para disfrutar, escucharnos y confirmar que íbamos por el camino correcto.
El inicio de esta nueva vida
Hoy, 3 de septiembre de 2024, mientras escribo esto, ya llevamos varios meses construyendo esta vida y estamos a muy poquitos días de iniciar este tan deseado estilo de vida.
No sé muy bien cómo acomodar todas las ideas para contar lo que está siendo este proceso de transformar nuestra vida por completo. Estoy segura de que cada viajero, cada familia viajera, y cada persona que se anima a ir por sus sueños, atraviesa un proceso único. Pero también sé que hay emociones que nos unen a todos.

Por qué queremos contar esta historia
A lo largo de este viaje vamos a intentar escribir todo lo que nos vaya pasando y todo lo que experimentemos en cada destino por dos motivos.
El primero es dejar un recuerdo para siempre. Algo a lo que podamos volver cuando lo necesitemos, y que nuestros hijos, cuando crezcan, puedan leer y recordar esta aventura. Para mí, escribir también es una forma de integrar lo vivido, de volver a vivirlo.
Y el segundo motivo es que ojalá esta historia sirva de inspiración para quien del otro lado la necesite. Para que nadie deje de ir por sus sueños. Para que los miedos no sean un obstáculo.
Dejarlo todo para empezar de nuevo
Desde enero hasta hoy no paramos un solo minuto. Todos los días hicimos algo que nos acercara a este sueño, un sueño que en realidad ya empezó y que nos emociona tanto que a veces dan ganas de llorar o de gritar bien fuerte.
Desarmamos por completo el negocio que teníamos y también la vida que conocíamos. Vendimos prácticamente todo, porque entendimos que no necesitábamos más que subirnos con “algo de lo puesto”.
La sincronicidad y la casita
Cuando nos alineamos con lo que realmente deseamos, empiezan a pasar cosas mágicas.
En enero, mientras Martín buscaba motorhomes que se adaptaran a nuestro presupuesto, me mostró un video de YouTube de hacía varios meses: una casita que le había encantado. Cuando entró a buscarla en Instagram, solo para chusmear… sincronicidad total: la acababan de poner en venta.
Me la mostró y me enamoré al instante. Sentí una emoción en el pecho imposible de explicar. Era tan nosotros, parecía hecha a medida. Después de verla, ya no había nada que nos pudiera gustar más.
Martín se puso en contacto con los dueños y habló con ellos durante meses. En ese momento todavía no teníamos el dinero para comprarla, pero teníamos una certeza absoluta: si tenía que ser, iba a ser. Y confiamos en eso.

Cuando lo que tiene que ser, es
Pasaron seis meses y finalmente la casita llegó a nuestras vidas. Nos estaba esperando, porque así tenía que ser. Llegó en el momento justo, junto con distintas situaciones personales que también fueron sucediendo. No todas fueron fáciles, hubo obstáculos que resolver, pero cada cosa ocurrió en su tiempo perfecto. Nada podía ser de otra manera. Y esa fue nuestra forma de sentir y pensar en cada paso que fuimos dando.
El proceso y la paciencia
Nuestra casita necesitaba entrar a taller, ser revisada, mimada, puesta a punto. Y empezaron a aparecer más cosas de las que habíamos previsto.
Un mes en el primer taller.
Un mes en el segundo.
Entrada a un tercero y vuelta al primero.
Los tiempos se alargaron más de lo esperado y, por momentos, se hicieron eternos. Pero hoy estamos a un paso de comenzar y solo podemos sentir agradecimiento por la decisión tomada.
Un cambio interno profundo
Hay algo muy fuerte que me está pasando a mí, a Mica. Siempre fui de tener muchas expectativas con todo lo que hacía. Imaginaba escenarios perfectos y grandiosos, y después la realidad me golpeaba con frustraciones. Después de dos años de trabajar mucho con herramientas de desarrollo personal, esa versión mía quedó atrás. Y ahora me llama la atención algo nuevo: no tengo expectativas.
Vivir sin expectativas
Hoy no tengo expectativas con el viaje. Ninguna. Y me resulta rarísimo, curioso, casi absurdo. No imagino nada, no supongo nada. Estoy simplemente abierta a que llegue lo que tenga que llegar. Me siento como si no supiera nada y estuviera aprendiendo todo por primera vez, pero de otra manera. Es una sensación liviana. La incertidumbre que antes me habría desestabilizado, hoy no me preocupa. No necesitamos saberlo todo.
Cuando nos permitimos seguir eso que sentimos en el corazón, aunque no tenga sentido para la razón, el universo nunca nos abandona. Al contrario, nos acompaña y nos empuja.
Estamos aquí, entregados en cuerpo y alma a esta nueva experiencia que elegimos vivir en familia.
La vida es simple, pero podemos volverla tan compleja como queramos. Sentir, amar, vivir. Así de simple. ¿Para qué necesitamos más?

Invitación final
Te invitamos a acompañarnos en este viaje, en esta aventura, en esta forma de vivir más lento y más conectados con lo verdaderamente importante: nuestra autenticidad.
Somos Espíritu Indomable. No creemos en creencias limitantes ni en sueños olvidados. Ese es nuestro gran motor.
Sumate al newsletter para recibir información sobre los destinos que vamos visitando y elegir tu próxima aventura.
Somos Espíritu Indomable
¿QUERÉS VER EL RECORRIDO COMPLETO?
Mirá los episodios de YouTube donde te mostramos todo en video.
